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Reto:Con su primer disco personal Luis Nubiola podría trascender en el mercado jazzístico mundial.archivo La Nación

Crítica de música: La ola nubiola

 

» El disco nubiola: es celebrado por los amantes y conocedores de la buena música.

Alberto Zúñiga
betofono65@gmail.com

 

"El instrumento ideal del jazz es un instrumento que tenga la fuerza expresiva de la trompeta y la agilidad del clarinete" lo anterior lo escribió Joachim Berendt, en su consagrada publicación El Jazz, de Nueva Orleáns al Jazz Rock.

Como en los instrumentos restantes no se pueden encontrar estas cualidades de manera compatible resulta que el saxofón ha ocupado, hasta el día de hoy, el pódium del ícono jazzístico. Usted ve una silueta de saxofón y en lo primero que piensa es en jazz y no en otro tipo de música.

Así las cosas cada vez que un músico sube al escenario, hace jazz y toca el sax, lleva la ventaja del arquetipo. Hay una cierta trascendencia heredada que le acompaña y, durante su ejecución, el público conocedor nunca dejará de pensar en los grandes padres del instrumento: Charlie Parker, John Coltrane, Ornette Coleman, Paul Desmond y, más recientemente, David Sanborn, por citar únicamente a las leyendas del sax alto.

Entre la dinastía de los saxofones el sax alto, en mi criterio, es el más peligroso de todos. Muy rápidamente el oyente no habituado se puede empalagar de su sonido y, aquellos músicos que solo saben llenar espacios con notas, saturan por la brillantez sonora que se obtiene en esta tesitura.

Por eso este primer disco de Luis Nubiola reconforta. Un disco sencillo en su formato instrumental con solamente siete temas que nos muestra a un músico de estilo equilibrado, limpio fraseo y de fácil lectura. ¿Implica esto que su música es sencilla? No precisamente. Detrás de estos temas, de aparente simplicidad, hay un complejo manejo rítmico que exige mucha comprensión de los tiempos afrocaribeños.

Contrabajo, batería y sax son los protagonistas del primer disco de Luis Nubiola, cubano de nacimiento y tico de rebote. En esta formación instrumental recae todo el peso de un disco que se ubica en la vanguardia de la producción jazzística nacional. Simple, directo, sin artificios, pero de una gran musicalidad.

No es fácil encontrar algo así entre los ejecutantes del sax alto. Con Nubiola sucede que este instrumento sirve para reproducir mucho más que unas líneas abstractas. Posee un desarrollo más bien tranquilo que hiriente y muchas de sus frases son cantables, lo que permite al oyente disfrutar la expresión de voz en el instrumento.

Colaboraron en este proyecto el baterista Raul Díaz, impecable en su ejecución y maestro en los tiempos afrocubanos, y Nelson Segura en el baby bass, aunque la noche de presentación el bajista invitado fue Rubén Biera. A pesar de diferentes ataques, los dos bajistas, aportaron, uno en el disco y otro en el concierto, el aplomo caribeño justo y necesario. La noche del concierto el ambiente de camaradería fue premiado con una dosis de música bailable con los compañeros y amigos del grupo Chocolate, donde Luis Nubiola es integrante fundador.